martes, 30 de diciembre de 2014
lunes, 29 de diciembre de 2014
El dolor:
"El dolor: anestesiarlo,aguantarlo,ignorarlo... Para algunos la mejor manera de enfrentarse a él es seguir viviendo."
lunes, 22 de diciembre de 2014
Oh madre..
Como los barcos rompen el ligero cabrillear del mar al pasar,
como un susurro se vuelve mudo al no haber nadie para escucharlo,
como en un segundo tus ojos verdes
me miraron sin llamear...
Así,así de rápido pasé a ver el mundo un lugar mas fiero,
cual alambre rudo de espinas que se engancha y encoge al cuello.
Porque sin ti,
sin tu sonrisa radiante,
tus ojos vivos,verdes cual náyade
y sin tu tacto cálido y tus palabras endulzadas con sonrisas
no hay mundo que merezca la condena de existir.
como un susurro se vuelve mudo al no haber nadie para escucharlo,
como en un segundo tus ojos verdes
me miraron sin llamear...
Así,así de rápido pasé a ver el mundo un lugar mas fiero,
cual alambre rudo de espinas que se engancha y encoge al cuello.
Porque sin ti,
sin tu sonrisa radiante,
tus ojos vivos,verdes cual náyade
y sin tu tacto cálido y tus palabras endulzadas con sonrisas
no hay mundo que merezca la condena de existir.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Desde mi torre
Las horas han pasado con distracciones leves,
y aunque suene complicado fue bueno
y no tan bueno,
y como todo en este mundo,
fue breve.
Siento ahora que no me puedo concentrar,
que siempre que esta cerca mía
me cuesta mucho respirar.
Temblores,terribles y escalofriantes temblores.
Que de tal miedo mi propia alma rehuye
dejando atrás mi cuerpo adolorido y temeroso,
vacío,
en la oscuridad mas adormecedora y muda.
Pero entonces despierto en mi alcoba,
tumbada boca arriba mirando las estrellas
pintadas en mi techo.
Son bellas.
Que pena que no pueda verlas nunca,
aquí encerrada entre murallas de miedo y neblina
y custodiada por un dragón malévolo
cuya mirada afilada
me hace encontrarme en el fondo del mas hondo abismo.
Aunque a veces despierto de la pesadilla
ahíta de ella,
y acercándome al ventanal
miro hacia abajo y veo las flores,
de lejos,
sin acercarme mucho por miedo a caerme.
Y entonces pienso: ¿Soy yo su prisionera?
y entonces el viento helado entra por el ventanal
chocando contra las paredes de mi prisión
y susurra¡Tu prisionera eres tú!
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